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Jardín Infantil Melodías

"En sintonía con la creatividad"
Madre ¿Poca cosa?
Trabajo dentro del hogar.
Demasiados hombres vuelven del trabajo y se relajan, mientras que sus esposas llegan del trabajo para enfrentar un segundo turno. Es responsabilidad y tarea de ambos atender el trabajo doméstico, llevar a los niños a los diferentes lugares, preparar las comidas, hacer los mandados, etc. Hacerlo en equipo. Y hacerlo porque nos queremos y porque hacer funcionar la familia es nuestra mayor prioridad. Por eso, la mujer requiere una actitud flexible frente al machismo que fomenta a veces.
La mujer no debe dejar de lado el desarrollo personal, puesto que, esto también transmite seguridad a los hijos. Usar los dones, talentos, habilidades en diversas formas, dará crecimiento y hará que se sientan seguras consigo mismas, además de abrir nuevas dimensiones a la vida familiar. Como sugiere Gilder, es importante que una mujer que quiere dejar una impresión duradera en sus hijos ‘se cultive y realice su ser moral, estético y expresivo como persona’.
Si no lo hace, todos perdemos.
El amor de la madre
Ha escuchado el refrán: “es tan feo que sólo su madre puede quererlo”. Es el tipo de amor que se acerca más al amor ágape de Dios por la humanidad. Es fácil amar a la gente amable, y encontrar
agrado en algo estéticamente hermoso. Pero el amor de madre es de otro tipo.
Los niños tienen objetos de transición, que si bien, muchos de ellos no resultan en buen estado después de cierto tiempo. Sin embargo, no se logra separarlos de estos objetos. Los pequeños se apegan a esas cosas sucias y olorosas. Cuanto más viejos son los trapos y las muñecas, peor aspecto tienen, pero los niños los quieren igual. Otros juguetes lucen mejor y tienen más valor, pero los niños aman sus mantas deshilachadas y sus sucias muñecas de trapo.
Así es el amor de una madre. No depende del aspecto de su hijo o hija. No depende de lo bien que se desenvuelva. Así como un pequeño confiere valor a su trapo favorito porque lo ama (un valor que no existe en el objeto mismo), nuestras madres nos confieren valor por su amor, al amarnos como realmente somos.
Quien le conoce mejor a usted que su madre? ¿Quién le conoce tan bien, en lo bueno y en lo malo, y aún así le ama? Dios nos ha dado un sorprendente modelo humano de su propio amor, de su amor incondicional. Muchos de nosotros conocemos mejor el amor de Dios sencillamente por haberlo experimentado de primera mano en el amor de nuestra madre. Hoy muchas mujeres se preguntan si el sacrificado compromiso requerido para ser madre en el mundo actual vale la pena.
Algunas preguntas
¿Qué le viene a la mente cuando piensa en su madre?
Si ambos padres trabajan en su familia, ¿Cómo aseguran que sus hijos y su matrimonio no sufran como resultado de ello?
Dé ejemplos que usted mismo haya observado del amor único e incondicional de las madres en acción.
Tomado de: Tom Eisenman- 13 Tentaciones que enfrenta tu familia.
Editorial Certeza, Buenos Aires, 2000.
Si en algún momento tiene dudas o inquietud, recuerde que puede buscar apoyo para tener las ideas claras antes de actuar. Solicite el servicio de psicología del Jardín Infantil Melodías o al profesional de su preferencia y disponibilidad.
Hay mucho en la maternidad y la vida de hogar que no tiene nada de atractivo. No se otorgan títulos por la buena maternidad; no se dan ascensos ni salarios. Aunque el valor de una madre no puede medirse en términos monetarios; (forma en que se valora a la gente hoy).
El lugar de la madre
“Uno de los roles de la mujer es cultivarse a sí misma; realizar su ser moral, estético y expresivo como persona. Ella es receptora de los valores de la sociedad. La sociedad es lo que ella es y lo que ella requiere de los hombres. Hace su trabajo porque es de importancia esencial y no meramente instrumental.
Solamente las madres pueden realizar el acto fundamental en la preservación de la especie, el acto mismo de dar a luz un niño. El dar a luz y criar un niño es el único acto de valor e importancia incuestionables para la comunidad humana.
No hay amor natural más fuerte que el amor de una madre por sus hijos. Ser mecido y acunado, abrazado y besado, mantenido caliente y seco, y gratificado oralmente en forma regular son las experiencias que protegen a un niño que luego será adulto, de quedar abrumado por la inseguridad y la ansiedad.
Cuanto más profundamente pueda el niño internalizar este sentido de seguridad materna, mayor será el nivel de saludable confianza en sí mismo que el niño llevará a su vida adulta. Así se desarrolla un nivel de confianza y autoestima, un sentido interior de no estar solo nunca, incluso estando en soledad.
Gilder señala, que la madre y esposa también es necesaria para estimular al esposo a participar en la vida familiar con disposición y alegría. El amor de una mujer por su esposo, y su aprecio por su compromiso con la paternidad y la provisión para la familia, ayudan al padre a comprender su importancia y a
adoptar una visión más extendida de la familia. Este compromiso, a largo plazo no surge tan naturalmente en los hombres como ocurre con las mujeres.
Una minoría cada vez más reducida de mujeres tienen hoy la posibilidad de quedarse en el hogar y dedicarse solamente a la crianza. Sin embargo, no se debe hacer sentir culpable a una madre por este tipo de compromiso. Lo que necesitamosahora es menos condenación y más pensamiento creativo. Necesitamos ponernos lado a lado y trabajar juntos para encontrar nuevas formas de conducir nuestras complejas familias en estos tiempos, con la meta de asegurar que nuestros niños no sean defraudados.
Tanto las mamás como los papás pueden cumplir una excelente tarea en la crianza en el hogar. Muchos padres están descubriendo que pueden repartir el trabajo dentro y fuera de la casa. Esto enseña a los niños que ambos padres se interesan por lo que pasa en el hogar y que ambos tienen el mismo compromiso con los hijos.