
"Calle 39 Sur N° 37-09 Barrio Mesa Envigado
Tel: 597 78 76
jimelodias@gmail.com Jardín Infantil Melodías
Jardín Infantil Melodías

"En sintonía con la creatividad"
¿Qué es la responsabilidad?
ASPECTOS EVOLUTIVOS
No es fácil saber qué se puede exigir a un niño o hasta dónde es capaz de actuar de un modo responsable y adecuado a su edad, Pero, teniendo en cuenta las distintas etapas de su desarrollo, podemos señalar los siguientes niveles de capacidad:
Entre dos y tres años:
-
Puede hacer algunas tareas bajo el control del adulto.
-
Todavía no comprende lo que hace bien o mal y obra de acuerdo a mandatos y prohibiciones porque no posee autocontrol.
-
Colabora con el adulto en ordenar y guardar sus zapatos, su pijama, regar las flores y hacer algunas tareas concretas como poner y recoger las servilletas, etc.
Entre tres y cuatro años:
-
Observa la conducta del adulto y la imita.
-
Actúa en función del premio o el Castigo.
-
Ya va siendo capaz de controlarse y de tener orden en sus cosas.
-
Colabora en guardar juguetes y los debe recoger. Puede poner algunas cosas fáciles en la mesa como el plato y los cubiertos, etc.
-
Se desnuda solo y se viste con ayuda.
-
Aprende a compartir las cosas y a esperar su turno.
-
Muestra interés creciente por jugar con otros Niños.
Entre cuatro y cinco años:
-
Sigue observando e imitando al adulto.
-
Necesita que le guíen pero tiene deseos de agradar y servir y por eso suele tener iniciativas responsables como vestirse, recoger sus juguetes, controlarse en un espectáculo, etc.
-
Ya puede dársele alguna responsabilidad: poner la mesa, ocuparse de algún recado dentro del entorno Familiar.
-
Puede cuidar a hermanos pequeños durante algún rato, estando un adulto cerca.
-
Debe dejar ordenados los objetos que usa.
-
Es bastante autónomo en la comida y en su cuidado personal se calza, se lava y va al baño solo.
-
Acepta los turnos en el juego, aunque no siempre los respeta.
-
Suele asociarse con dos o tres niños para jugar y entabla las primeras amistades.
Entre cinco y seis años:
-
Ya ha aprendido bastantes conductas y, aunque necesita que la persona adulta le diga lo que debe o no debe hacer, conviene presentarle dos opciones, para que elija.
-
Puede ser responsable de tareas domésticas sencillas: limpiar el polvo, recoger la mesa, preparar su ropa para vestirse, buscar lo que necesita para una actividad concreta.
-
No hay que olvidar que el niño sigue imitando y que es exigente en la aplicación de la norma para todos.
-
Le agrada ayudar y cumplir encargos y recados sin cruzar la calle o pasar por lugares peligrosos.
-
Juega en grupos de tres o más y sigue reglas sencillas.
-
Intenta ser autónomo y puede rebelarse frente a las presiones de los adultos en asuntos como disciplina, autoridad y normas sociales.
-
A partir de los cinco años comienza a despertar la intencionalidad, asimila algunas normas y se comporta de acuerdo con ellas.
Educar es ayudar a la persona a alcanzar la capacidad de ser independiente, de valerse por sí misma, de tomar decisiones, de hacer uso de la libertad desde el conocimiento de sus posibilidades, y esto no se improvisa:
es un proceso largo y costoso, que se inicia en la familia y tiene su continuidad en la escuela y otros ambientes sociales.
La responsabilidad es la capacidad de asumir las consecuencias
de las acciones y decisiones buscando el bien propio junto al de los demás.
Los niños deben aprender a aceptar las consecuencias de lo que hacen, piensan o deciden. Nadie nace responsable.
La responsabilidad se va adquiriendo, por imitación del adulto y por la aprobación social, que le sirve de refuerzo.
El niño siente satisfacción cuando actúa responsablemente y recibe aprobación social, que a su vez favorece su autoestima.
Educar en la responsabilidad no es tarea fácil. Se consigue solo mediante el esfuerzo diario de padres y educadores, pero la recompensa de grande es educar adultos responsables.
La responsabilidad se adquiere y desarrolla progresivamente, por etapas. El desarrollo de la capacidad de actuar de forma responsable depende de cada persona y del contexto o ambiente que la rodea (familia, escuela, barrio, etc).
Por todo ello, existen ritmos distintos en cada persona. Así
pues, será difícil encontrar niños y niñas que, con los mismos años, manifiesten el mismo grado de responsabilidad: cada niño o niña desarrolla más unos aspectos y otros menos.
Por lo tanto, estas fases que hemos descrito no deben entenderse de forma estricta o cerrada sino como una referencia.
Tomado de: